Quinta temporada de ‘Orange is the new black’: Juntas hasta que nos separen

Ya hemos terminado la quinta temporada de ‘Orange is the new black‘ y si tú estás como nosotros, un poco en ‘shock’, aliviado y al mismo tiempo triste, esta es tu ocasión de sentirte como en casa. Quédate y comenta con nosotros todo lo que ha pasado.

El final de la cuarta temporada no daba pie a tanto como ha ocurrido en estos trece capítulos y, aún sabiendo de qué iba a ir este año ‘OITNB‘, no hubiéramos creído que una misma trama hubiera podido aguantar tan fuertemente y dar pie a tantísimas tramas emocionantes.

Cuesta creerlo, pero no ha sobrado ni faltado ningún capítulo. Y eso es algo muy bonito que decir de una serie en su quinta temporada. Después de que el año pasado, e incluso el anterior, nos decepcionara un poquito todo lo que ocurrió en Litchfield y, sobre todo, como fue llevada la situación, ha sido una grata sorpresa ver cómo arreglaban los desperfectos esta vez. OITNB‘ fue una gran serie en su comienzo y, con la cancelación de las nuevas más queridas de Netflix quizás sea a esta a la que debamos agarrarnos. Al fin y al cabo aquí también tenemos representación de todo tipo y quizás no hemos estado apreciándolo tanto como deberíamos.

Sí, ha habido agujeros, unos cuantos, pero en general no podemos quejarnos. La revuelta en la prisión ha dado paso a muchísimas nuevas historias, a mucho protagonismo para personajes que hasta ahora no lo habían tenido y, sobre todo, un nuevo giro de tuerca para algunos de nuestros favoritos. Como Red (Kate Mulgrew) y su historia de juventud, así como las terroríficas escenas del episodio 10, que para muchos serán difíciles de olvidar. También Frieda (Dale Soules) ha sido increíble. Su historia de cómo se convirtió desde niña en «un bicho raro» y cómo eso ayudó a su futuro y al de sus amigas (o familia, como quiera mirarse) en la prisión…

Y una vez más, la serie logra encapsular la sororidad, la fragilidad en la que la masculinidad nos quiere embotellar y la fuerza, física, emocional y mental que tienen las mujeres. La resiliencia. Ha sido una temporada increíble y, podría incluso etiquetarse entre las mejores de la serie porque, por supuesto, alivia saber tras ese final que la sexta temporada está ya en camino.

¿Qué ha sido lo peor?

La desaparición de ciertos personajes cuando correspondía, como Sophia (Laverne Cox), a quien ni siquiera hemos visto en el recuento final. Tampoco sabemos si está con el médico porque ni siquiera cuando los de SWAT han entrado en la zona médica se han dejado ver. También Daya (Dascha Polanco) o Maureen (Emily Althaus) han ido y venido como convenía.

– También, como siempre, la dureza de algunas escenas que, aunque quizás necesarias para la trama, han sido escenificadas de manera quizás demasiado cruda. Por ejemplo la muerte del preso en la anterior cárcel de Piscatella (Brad William Henke). Ha sido realmente duro ver los espasmos de su cuerpo y es otra imagen que, por la fotografía y cada uno de los detalles que la rodeaban, difícilmente podremos olvidar.

– Además, la situación mental de personajes como Lorna (Yael Stone) o Suzanne (Uzo Aduba). Con los bailes sin sentido de la sociedad no ha quedado claro cual era el objetivo de todo esto, ver como las dos perdían los papeles y rechazaban la medicación para luego ver como «abrazan» esa locura que entonces se veía «menos loca». La interpretación de Uzo Aduba ha sido tan increíble o más que siempre –never forget ese durísimo monólogo frente al espejo después de que le pintaran la cara de la manera más ofensiva del mundo-, ¿pero cuál es el objetivo de todo esto?

Las escenas paralelas de Bayley (Alan Aisenberg) y su arrepentimiento tampoco nos han encajado con todo lo demás, así como la intención de la historia de Piscatella. ¿Deberíamos haber sentido algún tipo de compasión? Y, sinceramente, ese disparo final que recibe Piscatella realmente espero que no le haya matado, porque esa no es manera de pagar por todos los crímenes que ha cometido y desde luego no significará un cambio de ningún tipo en los comportamientos de futuros guardias.

¿Qué ha sido lo mejor?

– A pesar de que estamos tan hartos como nunca de Piper (Taylor Schilling) y de su maldita historia de amor, ha estado bien ver un final feliz que, esperemos, traga consigo el final de las discusiones absurdas que han estado teniendo durante toda la temporada.

La hermandad. Los capítulos en los que estuvieron todas de acuerdo en la revuelta, cuando limpiaron todo, el ‘community service‘ de Pennsatucky (Taryn Manning), la biblioteca para Poussey, la cafetería y el micrófono abierto, cuando en el capítulo 11 la «familia» de Red llegó al rescate en la piscina… Todos esos momentos han sido únicos y nos han llenado un poquito el corazón de todo el amor que necesitábamos.

Flaca (Jackie Cruz) y Maritza (Diane Guerrero) con sus vlogs han puesto el toque de humor que Leanne (Emma Myles) y Angie (Julie Lake) no han conseguido con sus momentos de «cringe» constantes.

– Las constantes referencias a la cultura popular. Incluso aunque no tenga sentido del todo que conozcan esas cosas si llevan ya varios años encerradas sin acceso a internet.

Las preguntas

– ¿Qué va a pasar con Pennsatucky y Mei (Lori Tan Chinn) que han escapado? Sobre todo con Pennsatucky, que está asquerosamente cómoda con su violador en su casa. ¿Creéis que Donuts (James McMenamin) pagará por lo que ha hecho?

– Si separan a las chicas en diferentes cárceles, ¿perderemos a algunas de nuestras protagonistas?

¿Quién va a pagar el pato por todo este lío? Porque imaginamos que no echarán todo sobre Daya, sino que personajes como Ouija (Rosal Colon) o Taystee (Danielle Brooks) también serán señaladas como responsables.

– ¿Harán algo los guardas, Linda (Beth Dover) o Judy King (Blair Brown), que están en situaciones de poder, para ayudar a las chicas?

Esperamos vuestras opiniones y teorías, ¡queremos saber qué os ha parecido!

Y nos vemos por aquí para otras series

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Marina Ortiz
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